miércoles, 27 de noviembre de 2013

Mamá, quiero ser astronauta

Precisamente hoy... tocaba escribir una entrada. Estés donde estés, feliz cumpleaños.

Decidí escribir los miércoles porque es el día que más hace que no te veo, mi vida, pero da la casualidad de que hoy has venido a comer... (ya no tengo tristeza acumulada sobre la que escribir, ¡vaya por dios!).
Bah, siempre hay cosas sobre las que escribir aunque no pueda hablar siempre de todas.

Se acaba noviembre... para variar. Un mes más. Mañana es día veintiocho: seis meses. Puede que este mes sea el más pobre en cuanto regalos/detalles pero mi impetuoso ahorro para Reyes está un poquitín por delante.

No estoy que se diga muy inspirada hoy, la verdad. Supongo que debería alegrarme ya que es sinónimo de que van bien las cosas y no hay nada de qué preocuparse. ¿Estaré perdiendo este maravilloso don de la escritura que se me otorgó? (risas).

Nunca os habéis parado a pensar en... ¿por qué yo? Me explico mejor. A veces soy realmente consciente de que existo, de que respiro, de que hablo, de que mis ojos pueden ver todo lo que está pasando. Me doy cuenta de que soy... yo. [¡Paranoica!]. Porras, no sonaba tan a locura en mi cabeza. Pero en serio, pensadlo. ¿Por qué mis ojos ven lo que están viendo en este momento? (esta es la pregunta clave). Me quedo mirando al infinito (véase un punto fijo) cuál enferma e intento adaptar mi vista a otra imagen, pero difícilmente obtengo el resultado que busco. Mucha gente cree que le resulta fácil plasmar sentimientos, verdades, realidades, ideas... en un papel, blog o cualquier sitio donde se pueda escribir. Mucha gente piensa que porque le guste escribir ya es capaz de escribir un libro. Yo no soy escritora ni mucho menos pero pienso que va mucho más allá de eso. [Dilo ya]. Vale sí, yo también pensé que escribiría un libro, me haría famosa y ganaría mucho dinero...¿y quién no? Aunque nunca he tenido claro sobre qué iba a escribir. Este blog en sí, ya podría ser un libro: "Memorias de una loca". Quién sabe, a lo mejor a la gente le gusta más leer tres tonterías y media sobre una niña de casi veinte años que una historia inventada. Eso sí, me permitiría el gusto de poner en la contraportada: "basado en una historia real". Nah, dudo que a alguien pudiera interesarle mi historia. Es larga, aburrida y triste. Y a nadie le gusta leer historias tristes.

Se podría decir que la verdadera historia empezó hace unos seis meses. Esa sería la historia bonita, romántica y pastelosa. La verdad es que si tuviera que quedarme con algún tema sobre el que escribir, estaría claro que sería el amor. ¿Qué es el mundo sin amor después de todo? Al menos las quinceañeras comprarían mis libros.

Siempre me he considera diferente al resto (rara) y me lo tomé como una ventaja para poder hacer cosas que los demás no podían. Por desgracia esta virtud es poco eficiente hasta el momento. Sé que cuando era pequeña guardé el talento en algún cajón, el problema es que no recuerdo en cuál. Sé que está ahí... lo sé. Me da un coraje tremendo que muchas personas intenten hundir tus sueños solo porque ellos no han sido capaces de llegar más alto. Y todas esas personas que son importantes en este mundo de locos lucharon hasta el final para llegar a donde están (supongo yo). Me han repetido mil veces que nada se consigue sin esfuerzo, pero cuando eres pequeño y les dices a tus padres: "Mamá, papá, quiero ser astronauta", ellos te sonríen y confían en que madures pronto y pienses en querer hacer un trabajo de verdad. No es justo, desde tan pequeños ya nos dicen que no podemos hacer algo, cuando somos perfectamente capaces (con esfuerzo, claramente).

¿Y todo esto a qué viene? Pues no lo sé, ni si quiera tengo hecho un guión sobre lo que voy a escribir. Quizá eso sea lo más raro en mí ¿no? Que quiera o no, siempre tengo algo que contar. Quizá algún día escriba un libro que pueda gustarle a la gente, me haga vieja y esté en mi sillón-mecedora haciendo punto, se acerque mi nieta y me pregunte: "Abuela ¿qué hiciste para llegar tan alto?" y que yo le responda: "Hice justo lo que yo quería hacer".

¡Muá!

No hay comentarios :

Publicar un comentario