¿Realmente soy yo la mala? ¿Es culpa mía? ¿No tengo razón?
Siempre he intentado ser fuerte. La vida me dio una nueva oportunidad de ser feliz y no quisiera desaprovecharla. Lo he pasado trágicamente mal desde que era pequeña y ahora, que parece que sale el sol, la tormenta se esconde detrás de las nubes esperando para atacar al menor rayo de esperanza. ¿Qué he hecho mal? No pienso que sea justo pero ¿quién soy yo para quejarme? Nadie. Nunca he sido nadie para vosotros. Queriendo o no cada día me hundís más en un mundo en el que no quiero estar. ¿Puedo vivir así? Me preguntáis que por qué no hago nada, que por qué no sale de mí, que por qué soy como soy y nunca os cuento nada, por qué nunca os escucho... ¿Por qué? Porque hace mucho tiempo que me dejasteis sola. Pretendéis que me comporte bien, que os hago caso pero... ¿de qué sirve? ¿alguna vez he sido feliz por haceros caso? ¿vosotros decís que lo habéis pasado mal? No tenéis ni idea de lo que es sufrir. Para vosotros es muy fácil decirme lo que tengo que hacer, lo que está bien y lo que está mal pero nunca llegaréis a entenderme y ya no se puede hacer nada. Sé que os da igual si estoy bien o estoy mal mientras haga lo que vosotros queráis. Podría estar muriéndome que vosotros no os daríais cuenta.
Estoy cansada de ser la que siempre hace todo mal, la egoísta que solo piensa en ella, la hija tonta que no ayuda ni hace nada. Yo no soy así, vosotros me habéis hecho así. Yo sé que no soy mala, sé que siempre me he portado bien y he hecho lo posible para no equivocarme. Pero la vida es dura y cuando una intenta salir adelante, se equivoca y lo único que recibe son gritos, insultos, desprecio y odio... la cosa se complica. ¿Por qué no puedo ser como los demás niños? ¿Por qué haga lo que haga siempre va a estar mal?
¿Por qué no puedo dejar de llorar mientras escribo?
¿Es esto lo que me espera siempre?
Yo pensaba que el sufrimiento se había acabado, que no volvería a llorar más porque por fin había encontrado a mi alma gemela. Lo que no pensé es que no siempre se llora por amor y aunque no es igual de doloroso que aquello, tampoco se queda atrás. Me habéis hecho mucho daño. Si ese era vuestro objetivo lo habéis conseguido. Parece que estáis esperando a que me caiga al suelo para pisotearme. Yo soy fuerte... pero no tanto. No puedo más. No lo soporto.
Ya quise morirme una vez, por favor, no hagáis que vuelva a desearlo.
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